El sentido de un mensaje se concreta en la totalidad de contenidos que se trasmiten en una comunicación concreta.
Un enunciado pragmático es aquel enunciado lingüístico que puede tener varios sentidos.
Ej.: “Esta noche pasaré a verte”
Podemos interpretar este enunciado como: una amenaza, un recordatorio...
La pragmática intenta explicar el mensaje desde todas las instancias del acto comunicativo. Ante un enunciado, el receptor se plantea lo que quiere decir el texto (qué, quién, para quién, dónde, cuándo, cómo por qué...)
Es importante distinguir entre lo que se dice (y lo dice un locutor) frente a lo que se quiere decir (enunciador). Además, es preciso distinguir al destinatario individual del destinatario múltiple.
Un núcleo pragmático es un elemento estructural del enunciado cuya pertinencia no viene tanto de la información esencial que aporta ese enunciado cuanto de la fundamentación de un marco enunciativo, temporal y espacial de ese enunciado. Se trata de informaciones no relevantes desde el punto de vista semántico, pero necesarias para contextualizar la información con un sistema de referencias compartido por emisor y receptor y con una elevada dosis de información fática que no trasmite contenido, sino que lo evoca como fondo para subrayar lo importante.
En el caso de la publicidad, la nuclearidad es muy importante.
La publicidad constituye un contrato cooperativo entre el hacer persuasivo del emisor y el hacer interpretativo del receptor, de tal modo que los elementos semánticos se orientan pragmáticamente. De hecho, la publicidad ha de innovar continuamente para romper el horizonte de expectativas del receptor, de modo que no se produzca nunca la acomodación del receptor al mensaje.
Los creativos publicitarios expresan el mensaje lo más directamente posible, y el receptor no ha de realizar ningún esfuerzo especial para descodificar el mensaje; los conceptos indirectos han de llevar al concepto por las vías de la sugerencia y el simbolismo. En el caso de estos últimos, el esfuerzo del receptor es mayor, pero también el esfuerzo creativo del emisor, que ha de alejarse de lo trillado para encontrar la originalidad, por medio de mecanismos más pragmáticos que semánticos.
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viernes, 14 de mayo de 2010
viernes, 9 de abril de 2010
¿Existe la publicidad subliminal?
Los efectos de la publicidad subliminal han sido cuestionados desde hace más de cuarenta años. Encontramos dos posiciones, Algunos expertos aseguran que los estímulos subliminales ocultos dentro de la publicidad y la música tienen muy poco efecto sobre el individuo. Otros, en cambio, creen que esa práctica puede tener un orden inmoral, es atrevida y peligrosa para la sociedad.
En los estudios que se han realizado sobre este tema se dan datos estadísticos y porcentajes que demuestran la existencia de la publicidad subliminal y su efectividad. Pero, por otro lado, se han dado investigaciones en cuyos resultados no se da ninguna prueba de que esa efectividad sea real.
Algunos expertos aseguran que los estímulos subliminales llegan directamente al fondo de la conciencia, a la subconciencia, y de este modo logran despertar en el consumidor-victima una reacción que llega a motivarlo a un nivel subconsciente y que este tipo de motivación es infalible. Aun así estas hipótesis nunca se han llegado a demostrar científicamente hasta ahora.
Captar el mensaje subliminal exige que el receptor se dé cuenta de un segundo significado de tipo connotativo, lo que implica un interés previo por parte del receptor. Lo que pasa es que normalmente el interés del receptor es bastante breve y posiblemente no le dé tiempo de centrar su atención en busca de un segundo significado. Una persona normal no identificaría estos significados la primera vez a menos que esté preparado para encontrarlos e interpretarlos.
A la hora de valorar si el mensaje subliminal es o no es efectivo, conviene analizar el fenómeno desde dos puntos fundamentales:
1. El relativo a las limitaciones de la percepción: si es difícil que el receptor ponga atención en el mensaje aparente, el que se muestra directamente; disfrazar un posible mensaje encubierto es una tarea aún más difícil.
2. El relativo a la capacidad del propio mensaje subliminal para transmitir su contenido al inconsciente y que éste sea interpretado en el sentido correcto.
En los estudios que se han realizado sobre este tema se dan datos estadísticos y porcentajes que demuestran la existencia de la publicidad subliminal y su efectividad. Pero, por otro lado, se han dado investigaciones en cuyos resultados no se da ninguna prueba de que esa efectividad sea real.
Algunos expertos aseguran que los estímulos subliminales llegan directamente al fondo de la conciencia, a la subconciencia, y de este modo logran despertar en el consumidor-victima una reacción que llega a motivarlo a un nivel subconsciente y que este tipo de motivación es infalible. Aun así estas hipótesis nunca se han llegado a demostrar científicamente hasta ahora.
Captar el mensaje subliminal exige que el receptor se dé cuenta de un segundo significado de tipo connotativo, lo que implica un interés previo por parte del receptor. Lo que pasa es que normalmente el interés del receptor es bastante breve y posiblemente no le dé tiempo de centrar su atención en busca de un segundo significado. Una persona normal no identificaría estos significados la primera vez a menos que esté preparado para encontrarlos e interpretarlos.
A la hora de valorar si el mensaje subliminal es o no es efectivo, conviene analizar el fenómeno desde dos puntos fundamentales:
1. El relativo a las limitaciones de la percepción: si es difícil que el receptor ponga atención en el mensaje aparente, el que se muestra directamente; disfrazar un posible mensaje encubierto es una tarea aún más difícil.
2. El relativo a la capacidad del propio mensaje subliminal para transmitir su contenido al inconsciente y que éste sea interpretado en el sentido correcto.
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